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lunes, 5 de enero de 2015

Los techos y paredes de Madrid (diez lugares imprescindibles)


 Si aún no lo habéis leído, os animamos a hacerlo: se trata de un post colaborativo que realizamos junto a otros blogueros y tuiteros en torno a algunos de los techos y paredes decoradas más destacados de varios edificios de Madrid, no siempre demasiado conocidos o incluso accesibles.

Entre los diez ejemplos se encuentra un techo que no es un fresco (existían otras técnicas diferentes a esta para decorar los techos de un edificio) y una pared que para más de uno formará parte de su itinerario diario al trabajo o la universidad. 

Esperamos que lo disfrutéis y, sobre todo, os sirva para animaros a visitar estos lugares:

viernes, 9 de mayo de 2014

Ver lo que ya no existe: las reconstrucciones virtuales

A lo largo de los siglos, debido a diferentes circunstancias (llámense guerras, desastres climatológicos o simplemente desidia humana) muchos de los edificios que una vez se alzaron en nuestras ciudades han ido deteriorándose para finalmente desaparecer o quedar irreconocibles. Hasta hace unas décadas, tan sólo era posible hacernos una idea de su estado anterior a través de fotografías (en el caso de que el monumento hubiese llegado en mejor o peor estado hasta las primeras décadas del siglo XIX), grabados, pinturas, planos y, en menor medida, maquetas. A todos estos recursos visuales había que sumar, por supuesto, las descripciones que viajeros, tratadistas y literatos dejaron con mayor o menor exactitud.

El teatro de Mérida a comienzos del siglo XX, antes de la intervención de 1964 que dio lugar a la imagen que todos asociamos a esta ciudad extremeña.

Sin embargo, los rápidos cambios tecnológicos a los que hemos asistido en los últimos años nos han permitido y permiten reconstruir de una manera bastante veraz edificios y complejos arquitectónicos cuya apariencia, de otro modo, quedaría en el campo de la imaginación o la especulación. Nos estamos refiriendo a las reconstrucciones virtuales, un recurso didáctico y divulgativo poderosísimo, pues recordemos que una imagen vale más que mil palabras y que puede aportar más información al público en un segundo que sesudas y pormenorizadas descripciones. Atrás quedan así, además, maquetas de gran tamaño imposibles de transportar y por tanto dar a conocer, si bien siguen y seguirán siendo otro recurso inestimable en el conocimiento del patrimonio perdido.

Maqueta de la Roma de Constantino (siglo IV d.C.). Esta maqueta fue realizada en 1933 por el arquitecto italiano Italo Gismondi y puede verse en el Museo della Civiltà Romana (Roma). Desde ese año ha sido retocada y ampliada según nuestro conocimiento de la Roma imperial ha variado a lo largo de los años

Detrás de estas reconstrucciones virtuales hay siempre un equipo multidisciplinar capaz de convertir textos de la época, estudios de especialistas, yacimientos arqueológicos y todo tipo de fuentes gráficas en imágenes virtuales detalladas y en tres dimensiones que intentan transmitirnos cómo eran aquellos lugares.

Muchas veces se asocian estas reconstrucciones virtuales a los entornos museísticos o los centros de interpretación, donde es habitual que como parte del discurso expositivo se proyecten documentales que incluyen reconstrucciones virtuales de algún yacimiento o edificio. Ocurre así, por ejemplo, en el recientemente creado Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra en Córdoba (que sin embargo hace un año ya presentaba inexplicables problemas de goteras y gran parte de su espacio estaba sin aprovechar). 

En la parte del complejo correspondiente al museo se proyecta un interesantísimo vídeo que intenta recrear la apariencia del palacio partiendo de las ruinas que luego verá el propio visitante. Su gran calidad estética y su alto valor didáctico lo hacen un recurso muy jugoso para los docentes que no podemos llevar a nuestros alumnos hasta Córdoba. Sin embargo, parece que debido a temas de copyright el vídeo no está disponible para su venta y sólo puede exhibirse dentro del museo.

Interior del Museo de Madinat al-Zahra

Pero de la mano de internet, y de manera totalmente gratuita, existen numerosas propuestas de reconstrucciones virtuales que pueden visitarse a través de nuestro ordenador o tablet. Muchas de  estas iniciativas están respaldadas por instituciones gubernamentales o fundaciones; otras son realizadas por empresas o profesionales del sector. Nosotros queremos mostraros algunas de las más interesantes.

Es posible encontrar dos tipos de reconstrucciones virtuales: aquellas en las que nosotros paseamos como si de una visita virtual se tratase, aquellas compuestas por imágenes estáticas (al modo de Google Street View) en las que nosotros seleccionamos qué queremos ver o bien otras ofrecidas en formato de vídeo, a modo de película.


Carthago Nova: Con el patrocinio de la Región de Murcia y la Unión Europea se realizaron varios vídeos con recronstrucciones virtuales de algunos edificios de Carthago Nova. Se han tomado como punto de partida excavaciones realizadas en la propia Carthago y en otra ciudades romanas similares.
 
Hemos seleccionado dos vídeos, uno dedicado a una casa patricia y otro al foro de la ciudad. 





Madinat al-Zahra: Realizada bajo el auspicio del CSIC y el LAAC, en esta ocasión se nos invita a pasear por los diferentes edificios que componen el complejo palaciego de Madinat al-Zahra, una de las obras fundamentales del arte califal en la Península. Podemos escoger qué lugares queremos ver con más detalle guiándonos a través de la planta del edificio. Disponible aquí.

Página de inicio de la visita virtual por Madinat al-Zahra. Podemos pinchar tanto en los nombres de las estancias como en la planta de los edificios.

El Alcázar de Sevilla: El CSIC, junto al Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de la Ciudad, nos propone este recorrido por la Sevilla y su Alcázar tal como podían verse (o así se ha planteado) en el siglo XIV. En este caso el recorrido es "guiado", frente al de Madinat al-Zahra, donde podíamos explorar en solitario. Puede accederse a estos vídeos pinchando aquí.

Uno de los rincones del Alcázar de Sevilla tal como puede verse en esta reconstrucción virtual

El Alcázar de Madrid: Destruido por un incendio en la Navidad de 1734, hasta hace poco la única  manera de conocer el que fuera la residencia de los Austrias era a través de numerosas representaciones pictóricas, grabados y descripciones. Sin embargo, gracias a la arquitecto Carmen García Reig podemos entrar, al menos virtualmente, en algunas de sus dependencias y ver su exterior.

Bajo el nombre de El Museo Imaginado, García Reig ha creado un proyecto ambicioso que pretende ser un museo virtual y base de datos de pintura española dispersa hoy día por todo el mundo. Y como parte de ese proyecto se encuentra inserta nuestra reconstrucción del Alcázar, que podéis disfrutar aquí.

Una de las vistas del Alcázar de Madrid. A la izquierda se encuentran detalles del edificio que pueden ser ampliados simplemente haciendo click sobre la imagen.

Para finalizar este brevísimo repaso de las reconstrucciones virtuales que nos ofrece internet, nos gustaría incluir dos blogs interesantes para conocer el proceso y los criterios de creación de estas reconstrucciones. El primer de ellos es el blog Balawat. Arqueología multimedia, que en una entrada titulada precisamente Cómo reconstruir un edificio en 3D no sólo nos deja entrever el proceso creativo y recreativo de esta tarea, sino que ofrece algunas reflexiones acerca de la intervención en el patrimonio que deben tenerse en cuenta al visitar un yacimiento arqueológico.

En segundo lugar, el blog Arkeotexturas, que en una de sus entradas nos va desgranando la recreación de la estancia de una villa romana.

En el futuro, sin duda, las nuevas tecnologías tendrán mucho que aportar y decir en los campos de la arqueología y la historia del arte tanto en la difusión histórico-artística como en la investigación de lugares hoy modificados o perdidos. 

domingo, 13 de abril de 2014

Imagen del mes: La Puerta del Sol según un inglés del siglo XIX

Numerosos fueron los viajeros extranjeros que a lo largo del siglo XIX recorrieron las tierras de la Península, plasmando sus impresiones a través de la pluma o el pincel. Aquellos que se sirvieron de la palabra para cantar las alabanzas y críticas a nuestras ciudades ya tienen su espacio en nuestra sección El viajero del mes, pero no ocurre así con los artistas plásticos. Es por ello que hemos escogido como Imagen del mes una interesante vista realizada por un acuarelista británico, vista que además hemos empleado como una de nuestras imágenes promocionales. 

John Frederick Lewis, La Puerta del Sol, 1833.Podéis ampliar la imagen haciendo click en ella.

Hablamos de John Frederick Lewis, nacido en 1804 y fallecido 1876, y una vista de la Puerta del Sol que realizó en 1833. Especializado en temas orientalistas y escenas del Mediterráneo, su paso por España resultaba obligatorio en un momento, la primera mitad del siglo XIX, imbuido por el espíritu romántico y las ansias de escapismo hacia otros mundos exóticos, atractivos y desconocidos.

De todas las regiones españolas, la que resultará más pintoresca y atrayente será sin duda Andalucía, debido a la exaltación de todo lo oriental que tiene lugar durante el siglo XIX, orientalismo que para estos extranjeros se encontraba en su máxima expresión en las construcciones árabes de Granada, Córdoba o Sevilla. Recuérdense a este respecto, por ejemplo, los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving, autor americano que publicó esta obra en 1829, en pleno auge del romanticismo literario (1).

John Frederick Lewis, Interior de la mezquita de Córdoba

Sin embargo, Madrid será una parada necesaria por su condición de capital del reino y debido, no lo olvidemos, a la propia configuración radial de los caminos reales, cuyo centro se encontraba en Madrid desde el reinado de Felipe V. 

Pero centrémonos en Lewis: hijo de Frederick Christian Lewis, grabador y pintor de paisajes, Lewis hijo vivió en España entre 1832 y 1834, años durante los cuales realizó numerosos dibujos y acuarelas de diferentes lugares de la nuestro país. De todo este material nosotros hemos seleccionado la vista de la Puerta del Sol que ya os hemos presentado.

John Frederick Lewis, Edfu, Egipto. Lewis también permaneció varios años en Egipto.

 Este dibujo resulta muy interesante para conocer la configuración de la Puerta del Sol en la primera mitad del siglo XIX, ya que algunas décadas después se producirá una importante intervención urbanística que modificará por completo su trazado. El punto de vista de Lewis se correspondería, más o menos, con el inicio de la calle Montera, mirando hacia la Casa de Correos.

Arriba: Puerta del Sol según un plano de 1831, donde aparecen la Mariblanca y la iglesia del Buen Suceso (derecha). Abajo: Vista aérea de la actual Puerta del Sol. Puede comprobarse, comparando una y otra imagen, cuáles fueron los edificios afectados por la ampliación de la Puerta que tuvo lugar a mediados del siglo XIX.

Desde ese punto Lewis tendría a su izquierda la iglesia del Buen Suceso, que formaba conjunto con un hospital, siendo demolidos ambos a comienzos de 1854 (). Después de esta fecha el solar fue ocupado por el Hotel París y hoy día este edificio, en proceso de remodelación, es especialmente recordado por el cartel publicitario del Tío Pepe.

A la izquierda la iglesia del Buen Suceso a finales del siglo XVIII por el pintor Luis Paret. En el dibujo de Lewis apenas se adivina parte de la fachada, en el extremo izquierdo. Podéis ampliar la imagen pinchando en ella.

Frente a él, la Fuente de la Mariblanca. La escultura de la Mariblanca no representa a otra que a la diosa Venus, a quien el habla popular despojó de su divino nombre para ponerle el apodo por el que hoy la conocemos. Se desconoce la procedencia de la obra original (hoy conservada en el Museo de Historia de Madrid), que desde el siglo XVII coronó la denominada como fuente de la Fe, ya existente. En el siglo XVIII esta fuente fue sustituida por otra, realizada por Pedro de Ribera y destruida en 1838, apenas cuatro años después de la marcha de Lewis de España. La Mariblanca fue traslada entonces a la plaza de las Descalzas para marchar desde allí a diferentes ubicaciones, incluyendo el parque del Retiro.

A la derecha, el inicio de la calle Carretas y parte de la Casa de Correos, presente en la Puerta del Sol desde el reinado de Carlos III. 


Inicio de la calle Carretas en el dibujo de Lewis y en la actualidad. Fotografía de la Casa de Correos (detalle) procedente de esta web. La calle actual es mucho más ancha y la Casa de Correos presenta algunas diferencias en su aspecto externo. En cualquier caso, cabe pensar que la vista de Lewis no es completamente exacta en lo que a distancias y medidas se refiere.

Esta Puerta del Sol que Lewis retrató en su acuarela será totalmente transformada por la gran reforma que se realizó en la década de 1850 y que supuso el derribo algunas casas y edificios para conseguir una mejor alineación de las calles y un espacio más monumental. Con este fin se tuvieron que expropiar viviendas que comenzaron a ser demolidas en 1857. 


De los edificios antiguos sólo quedaron en pie la Casa del Cordero (conocida entre la mayor parte de los madrileños no por este nombre sino por acoger en su planta baja una hamburguesería americana) y la Casa de Correos. En torno a 1860 se comenzaron a levantar los edificios que hoy conocemos, entre ellos varios hoteles. Pero no hablaremos aquí de esta nueva Puerta del Sol resultante, que ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacta; en el futuro tendrá protagonismo propio como nuestra imagen del mes.


Notas
(1) Como introducción al tema de los viajeros extranjeros en España os recomendamos este link:  http://cvc.cervantes.es/literatura/viajeros/default.htm
(2) Más información acerca de la historia de este edificio en GEA ORTIGAS, M.I.: El Madrid desaparecido. Madrid: Ediciones La Librería, 1992 y

 Bibliografía y webgrafía

jueves, 30 de enero de 2014

Imagen del mes: Vista de Madrid de Wyngaerde

Cuando paseamos por las salas de un museo, rara vez captan nuestra atención los planos o vistas de ciudades. Parece que no quieren decirnos nada, que tan sólo están ahí para ocupar un espacio en la pared. En cierto modo, para ello fueron concebidas. Sin embargo, si les damos una oportunidad y las consideramos algo más que simples vistas, tal vez "retratos de ciudades" tomados en un lugar y tiempo concretos, nos sorprendamos de todo lo que son capaces de transmitir. 

Por ello, en esta sección de nuestro blog traeremos mensualmente diferentes imágenes que nos hablan de la ciudad y que nos aportan información de cómo era, cómo parecía e incluso cuál era su carácter. Porque al igual que en una sucesión de fotografías de una persona, las vistas de una ciudad nos aportan valiosísima información, constituyen un documento gráfico de primer orden acerca de cómo han cambiado una ciudad y su población.

Vista de Madrid. Para ampliar la imagen, pincha en ella.

Primero presentemos al autor de nuestra imagen del mes: se trata del pintor flamenco Anton van den Wyngaerde, conocido en la Península como Antonio de las Viñas o de Bruselas. Wyngaerde, nacido en 1525, estaba especializado en vistas de ciudades, un género que durante el siglo XVI tendrá un gran desarrollo debido al gusto hacia las panorámicas de enclaves urbanos que muchas veces se reunían conformando una suerte de atlas de la Europa del momento. Estos atlas alcanzaron gran difusión debido a la imprenta. 

La ciudad de Sevilla según el Civitates Orbis Terrarum, uno de los grandes proyectos editoriales del siglo XVI.

Estando en los Países Bajos, Wyngaerde conoció en 1557 a Felipe II, muy aficionado a la geografía. A partir de entonces, el flamenco acompañó a Felipe en algunos de sus viajes y en 1561 llega a la Península Ibérica para realizar el encargo que más fama le dará: las vistas de diferentes ciudades españolas. Parece que al menos realizó 62  vistas, incluyendo las ciudades de Madrid, Barcelona, Cádiz, Córdoba, Toledo o Granada.

Por un testimonio de finales del siglo XVI, debido al viajero alemán Jakob Cuelbis (también conocido como Diego de Cuelbis), sabemos que en el Alcázar de Madrid, que se levantaba en el lugar que ocupa hoy el Palacio Real de Oriente, había una sala decorada con diferentes vistas de Wyngaerde. Todas estas vistas se perdieron al incendiarse el Alcázar en la Navidad de 1734. 

Wyngaerde, Vista de Londres, c. 1554-1557

Wyngaerde moriría en Madrid en 1571, pasando sin pena ni gloria durante los siguientes siglos hasta que su obra comenzó a ser valorada en el siglo XIX. Sobre su especialización en vistas de ciudades se llegaría a decir: "entre todos los gozos que el delicioso e ingenioso arte de la pintura tiene que ofrecer, no hay otro al que tenga en tan alta estima como el de la representación de ciudades".

Pero volvamos a nuestra imagen del mes. Esta vista de Madrid no fue la única que Wyngaerde realizó: en realidad, conservamos dos panorámicas generales (incluida esta) y una dedicada únicamente al Alcázar Real. Todas ellas fueron realizadas desde la misma ubicación, un lugar situado a cierta altura en la Casa de Campo que se denominaba la Torrecilla.

Desde allí Wyngaerde podía contemplar sin obstáculos visuales el perfil Suroeste de la ciudad con el río Manzanares ("el aprendiz de río", como lo llamaban en la época) y los terrenos que hoy corresponderían a Carabanchel en primer plano. Por supuesto, aquellos lugares situados al norte y centro de la ciudad quedaban ocultos y no fueron representados. Wyngaerde podría haber retratado Madrid recurriendo a una panorámica de vista de pájaro, por ejemplo, pero prefirió realizar esta vista de perfil que, como hemos dicho, tiene como principal característica su desarrollo en horizontal y, por ende, su gran tamaño (365 x 1252 mm).


Pero, ¿qué construcciones reconocemos en esta vista de 1562? En primer lugar, si nos fijamos en la parte inferior del dibujo, vemos un puente de piedra sobre el río, correspondiente al puente Real de la Segoviana (actual puente de Segovia) (1) que fue realizado durante el reinado de los Reyes Católicos y reconstruido en la década de 1570-80 por Juan de Herrera, el arquitecto del Escorial. Si seguimos con la vista el curso del río hacia la derecha descubriremos otro puente: se trata del puente de Toledo (2) pero no tal como lo conocemos hoy, pues fue un encargo de Felipe IV a Juan Gómez de Mora a mediados del siglo XVII, sino tal como existía en el siglo XVI, siendo después modificado.


En el siguiente plano o nivel vemos a la izquierda la Cuesta de San Vicente y los terrenos que después formarían el Campo del Moro (3). En este mismo plano intermedio, pero en el extremo derecho, aparece el convento de San Francisco (4) (fundado en el siglo XIII) tal como era en la época. En el siglo XVIII sería derribado para construirse lo que hoy conocemos. 

A continuación, llegamos a la ciudad de Madrid propiamente dicha, ciudad protegida por la muralla musulmana de la que actualmente se conservan algunos tramos en torno al Palacio Real, la catedral de la Almudena y en la Calle Mayor. Contaba esta muralla con varias puertas de acceso, de las que hemos destacado en el plano la Puerta de la Vega (5) (sufrirá varias remodelaciones hasta su demolición en el siglo XIX). 
En el interior de la muralla destacan en altura numerosos edificios, correspondiendo la mayoría de ellos a construcciones de carácter religioso. No en vano, se tenía al Madrid de la Edad Moderna por una ciudad conventual y este perfil de la urbe dominado por cúpulas de iglesias da buena prueba de ello. Nosotros hemos seleccionado únicamente, de todos ellos y de izquierda a derecha, la parroquia de San Salvador (6) (derribada en la década de 1840), San Nicolás de Bari (7) (cuyo chapitel se añadió posteriormente y por ello no aparece en esta imagen), San Pedro (8), San Andrés (9) (reconstruida en el siglo XVII) y la Capilla del Obispo (10)

También sobresalen en altura algunos edificios de carácter civil, en concreto la Torre de los Lasso (11) en el extremo derecho, que formaba parte de un palacio que fue derrumbado en el siglo XIX. Este palacio conectaba con la iglesia de san Andrés a través de un voladizo que llegaron a utilizar los Reyes Católicos cuando se alojaban en esta casa. El número 12 corresponde a la Puerta de Moros, otra de las entradas situadas en la muralla.


Azulejos conmemorativos del palacio de los Lasso, junto a la Capilla del Obispo.

Pero dominando todo este retrato de Madrid se encuentra sin duda el edificio del Alcázar, en el extremo izquierdo (13). Un alcázar medieval donde ya se habían iniciado algunas reformas para adaptarlo al gusto renacentista del momento. En la Navidad de 1734 sufrirá un devastador incendio que provocará su derribo para ser finalmente sustituido por un nuevo edificio, el actual Palacio Real, proyecto por Filippo Juvarra. Wyngaerde realizó una vista individual de este edificio. 

Vista del Alcázar fechada en torno a 1567. A la izquierda se encuentra la llamada Torre Dorada, donde Felipe II guardaba sus colecciones de pinturas y tenía instalado su propio despacho. La Torre fue realizada en 1560 por Juan Bautista de Toledo siguiendo una estética muy propia del norte de Europa.

Hasta aquí llega nuestro recorrido por el perfil de la ciudad de Madrid tal como era visto en 1562, tan sólo un año después de que fuera convertida en capital del imperio en el que nunca se ponía el sol. Según estimaciones, habitaban en ella 35.000 personas y aún era poco más que una pequeña villa medieval que muy pronto se sentiría constreñida entre esas murallas medievales. 

Para concluir, os ponemos dos fotografías: la primera, de mediados del siglo XIX,  recoge una vista de la ciudad tomada desde un punto de vista similar al que usara Wyngaerde. ¿Os animáis a localizar las construcciones que hemos comentado?


La segunda es una fotografía actual tomada desde el teleférico de la Casa de Campo. Aunque no es exactamente el mismo punto en el que se sitúa Wyngaerde, permite apreciar cuánto ha cambiado la fisonomía de la ciudad en cinco siglos comparándola con nuestra imagen del mes. Prestad especial atención a la Catedral de la Almudena, que modifica completamente la primera línea de esta vista actual de Madrid en lugar de la muralla musulmana, que dominaba (y rodeaba) por completo el perfil de la ciudad.



Bibliografía y webgrafía
HILLGARTH, J.N.: The mirror of Spain. 1500-1700: the formation of a myth. Ann Arbor: University of Michigan Press, 2000.
KAGAN, R.L.: Ciudades del Siglo de Oro. Las vistas españolas de Anton van den Wyngaerde. Madrid: El Viso, 2008 (1ª edición americana de 1989).  
PEREDA, F.: "Iconografía de una capital barroca: Madrid entre el simbolismo y la ciencia". Espacio, Tiempo y Forma, serie VII, t. 11 (1998), pp. 103-134. Disponible online aquí (27/1/2014)