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lunes, 27 de octubre de 2014

Nuevas noticias sobre las Reales Caballerizas Regaladas

Entrada del blog de Los Laberintos del Arte del 7 de marzo de 2014

Hace unos meses dedicamos nuestra "imagen del mes" a hablar de la Real Caballería Regalada. Hoy queremos volver sobre ello porque en estos días hemos tenido acceso a más información sobre la cuestión, gracias a la ayuda de Francisco José Marín Perellón, gran conocedor del urbanismo antiguo de Madrid.

Como bien nos informaba Marín Perellón en su correo, antes de las construidas por Francesco Sabatini, en Madrid hubo al menos otras tres caballerizas reales, las Caballerizas Reales bajo la Armería Real, las Caballerizas Reales de la Regalada (las originales) y las Caballerizas de la Reina.

Las Caballerizas Reales bajo la Armería Real se erigieron en tiempos de Felipe II, concretamente entre 1553 y 1558, que es el tiempo que transcurrió desde que el aún principe Felipe firmó la cédula que ordanaba su construcción hasta que los hermanos Gaspar y Luis de Vega realizaron la construcción, dividida en tres naves sustentadas por columnas y que tenía una crujía de 280 pies de largo y 36 de ancho. Posteriormente, en 1563, se construiría encima la Armería Real con planos de Juan Bautista de Toledo (1).

Su funcionamiento como Reales Caballerizas se data hasta 1789, aunque el edificio no se derribó hasta 1895, un año después del incendio que asoló la Real Armería.

Por otra parte, las Caballerizas de la Regalada, fueron proyectadas por Juan Gómez de Mora (posiblemente hacia 1625) y construidas por Juan Bautista Crescenzi, Marqués de la Torre entre 1635 y el verano de 1637. Su diseño es semejante al proyecto de los hermanos de Vega y estando también muy próximas a dichas Caballerizas Reales (2). Posteriormente estas caballerizas fueron ampliadas durante el reinado de Carlos II con la intervención del Maestro Mayor de Obras de Palacio, José del Olmo, quien hizo construir entre noviembre de 1675 y septiembre de 1677 un enorme arco que diera acceso a las mismas.

En este caso las Caballerizas de la Regalada se mantuvieron hasta una fecha aproximada entre 1809-1813, en que se demolieron definitivamente.

Finalmente tenemos las Caballerizas de la Reina, que fueron construidas en el reinado de Felipe III (1598-1621) en el solar donde posteriormente se construiría la Real Casa de la Aduana con diseños de Francesco Sabatini (1861-1869). En este sentido resolvemos la duda que teníamos acerca de si allí pudieron estar estas caballerizas reales, dado que como nos indica Marín Perellón, "no necesariamente había de radicarse en el propio Alcázar".

También nos ha comentado Marín Perellón que no hay que perder de vista que la creación de las nuevas Caballerizas de la Regalada en tiempos de Carlos III, venía a centralizar esta parte de los oficios palatinos de la Casa del Rey y la Casa de la Reina, que era una costumbre que procedía del protocolo borgoñón y que hasta entonces se había llevado a cabo.

No queremos terminar esta entrada aclaratoria sin dejar de recomendar el libro que Marín Perellón nos recomendó en su momento y que tuvimos oportunidad de leer con atención:

  • ORTEGA VIDAL, J. y MARTÍN PERELLÓN, F.J.: La forma de la Villa de Madrid: soporte gráfico para la información histórica de la ciudad, Dirección General de Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura y Deportes, Comunidad de Madrid, Fundación Caja Madrid, Madrid, 2004.
Notas:

(1) ORTEGA VIDAL, J. y MARTÍN PERELLÓN, F.J.: La forma de la Villa de Madrid: soporte gráfico para la información histórica de la ciudad, Dirección General de Patrimonio Histórico, Consejería de Cultura y Deportes, Comunidad de Madrid, Fundación Caja Madrid, Madrid, 2004, p. 68.

(2) Íbid., p. 66.

viernes, 7 de marzo de 2014

Imagen del mes: La Real Caballeriza Regalada


Desde siempre en Los Laberintos del Arte nos ha encantado ver y utilizar las fuentes gráficas porque contienen tal cantidad de información sobre algún aspecto de nuestro pasado que nos atrapa al primer golpe de vista. Hoy queremos hablaros de un grabado de Léon-Auguste Aisselineau, que utilizamos como reverso de nuestras tarjetas de presentación.

Vista del Palacio Real, Léon-Auguste Asselineau (1833), 39,7 x 54,7cm. Museo de Historia de Madrid

A pesar de su nombre, de clara raigambre francesa, Asselineau (1808-1889) nació en Hamburgo, convirtiéndose con el paso del tiempo en un estupendo litógrafo conocido internacionalmente por sus vistas urbanas. Sin embargo, en honor a la verdad, muchas veces sus vistas eran reproducciones de pinturas de paisaje de otros autores, como este caso, ya que ha tomado una obra del gran vedutista o paisajista lombardo Ferdinando Brambilla, pintor de cámara de Carlos IV y posteriormente de Fernando VII (1).

Vista del Palacio Real desde el lado de la calle nueva, Ferdinando Brambilla (1833). Patrimonio Nacional

Precisamente por encargo de Fernando VII, José de Madrazo ordenó que Ferdinando Brambilla realizase una serie de 88 vistas de la ciudad de Madrid y de varios de los Sitios Reales (2) que posteriormente Asselineau realizaría en litografía para facilitar su difusión.

Nosotros decidimos introducir esta imagen en el reverso de nuestra tarjeta de presentación porque era al mismo tiempo una imagen reconocible y tenía muchos elementos que han cambiado, que nos hacen transportarnos en el tiempo, como la disposición de la calle, la moda de los viandantes o un muro que nos tapa un poco la visión del Palacio Real y que hoy ya no está allí.

Calle de Bailén y las Caballerizas Reales, Anónimo (1932), 13 x 18cm. Hemeroteca Municipal de Madrid

Isabel de Farnesio, reina de España, Louis Michel van Loo (c.1739), 150 x 110cm. Museo Nacional del Prado

Pues bien, ese muro que vemos en la imagen anterior, formaba parte de la Real Caballeriza Regalada, que probablemente recibió este nombre porque fue construida por Francesco Sabatini entre 1782-89 por orden de Carlos III, quien pretendía resarcir a su madre, Isabel de Farnesio, por haber derribado las Caballerizas de la Reina.

En este punto encontramos una importante controversia, porque mientras Guerra de la Vega asegura que las Reales Caballerizas de la Reina se encontraban en el solar donde hoy está situada la Real Casa de la Aduana (3), en la calle de Alcalá, Mª Isabel Gea (4) asegura que estaban en el mismo espacio donde después se construyó la Real Caballeriza Regalada, argumento que tiene mucha más lógica por la situación de las mismas (5).

Real Casa de la Aduana. Actual Ministerio de Hacienda. Calle de Alcalá

Apariencia de la Real Caballeriza Regalada en el primer tercio del siglo XX

No hay que olvidar que en el solar donde hoy encontramos la Catedral de la Almudena, es donde estuvieron las Caballerizas Reales del Alcázar, construidas en tiempos de Felipe II y destruidas en el incendio que asoló todo el Alcázar en 1734.

No obstante, y como podemos observar en esta imagen del primer tercio del siglo XX, las Reales Caballerizas no eran solamente un lugar para que se cuidasen a los caballos de la reina, sino que se trataba de un complejo arquitectónico que contaba con varios edificios con sus respectivos patios, fuentes de agua potable, farmacia, enfermería y hasta una capilla comunitaria dedicada a san Antonio Abad. Se estima que allí se alojaban hasta quinientos sirvientes, lo que no parece muy descabellado viendo el tamaño del conjunto.

En el primer tercio del siglo XIX se construyó la gran cochera que vemos junto al Palacio Real, separada por una explanada, llamada "el Cocherón", donde cabían hasta 100 coches.

Demolición de la Real Caballeriza Regalada en 1932

Este gran complejo formó parte de nuestra ciudad hasta 1932, momento en que se decidió demoler todo el conjunto y hacer en su lugar los actuales Jardines de Sabatini, que paradójicamente fue la única obra que no realizó en Madrid el arquitecto siciliano, pese a llevar su nombre.

Construcción de los Jardínes de Sabatini, Anónimo (1935)

** El 27 de octubre de 2014 publicamos una nueva entrada con más información sobre la Real Caballeriza Regalada y las otras Caballerizas que hubo en Madrid desde época de Felipe II hasta su desaparición.


Notas y Bibliografía:

(1) Este autor también lo podemos encontrar transcrito como Fernando Brambila. No era un pintor menor en la época. Especialista en escoger el mejor punto de vista para las representaciones de ciudades, fue uno de los dos pintores que acompañaron a Malaspina en su vuelta al Mundo en 1788, así como estuvo directamente implicado en los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de Independencia en 1808 y 1809 respectivamente.

(2) Entre ellos encontramos 30 estampas de San Ildefonso, 27 del Real Sitio de Aranjuez, 18 de San Lorenzo de El Escorial y 13 de Madrid capital. En el siguiente enlace viene un listado de las obras que conforman esta colección de estampas: http://bit.ly/1kILeqz

(3) GUERRA DE LA VEGA, R.: El Madrid de los Borbones. Guía de Arte y Arquitectura (Siglo XVIII, tomo II), Autoedición, Madrid, 2002, p. 60.

(4) GEA ORTIGAS, Mª I.: El Madrid desaparecido, Ediciones La Librería, Madrid, pp. 53-54.

(5) Sobre las Caballerizas de la Reina, nunca había sabido explicarme por qué Mesonero Romanos decía que se encontraban en la calle Alcalá, cuando lo normal es que estuviesen integradas en un Real Sitio.